Con su predicación, el padre María Eugenio buscaba alimentar y animar la vida espiritual de sus oyentes, invitándolos a contemplar la Palabra de Dios con misterio y profundidad. Su mensaje nos lleva al diálogo con el Señor, recordándonos que Dios nos espera y nos ama. Estimula la práctica del bien y su testimonio de experiencia espiritual trasciende el tiempo. Como predicador, sigue el ejemplo de santa Teresa, seguro en su doctrina y en su conexión con Dios.
OS DARÉ UN NOMBRE ETERNO - HOMILÍAS
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